lunes, mayo 29, 2006

Menos mal que me compré la Tobillera

Hace rato que me venía jodiendo el tobillo. No demasiado dolor, simplemente una molestia cuando hago ciertos movimientos. Nada que me impidiera jugar.

Pero no se iba (y todavía me acompaña). Así que el sábado me compré una tobillera, con vistas al torneo de 10's que teníamos el domingo.

La juntada fue temprano: 9 de la mañana en la estación. El torneo era en una ciudad como a 60 km. De pedo juntamos 10, pero conseguimos dos jugadores de otro equipo, y enfilamos para allá. La tobillera, quedó en casa.

Lindo torneo. Dos zonas de 6 equipos, todos contra todos. Los dos primeros jugaban la final. Los segundos, tercer y cuarto puesto.

Corría el primer tiempo del tercer partido. Se corta el apertura contrario, lo sigo. Cambia de dirección, y yo intento hacer lo mismo.

"No, vos no", me digo mi rodilla. Bueno, en realidad dijo algo así como "CRACK!", pero yo entendí el mensaje, que fue bastante imperativo. Y ahí quedé, tirado. Parece que fue uno de los ligamentos. Pero no se rompió, porque a la carpa central de primeros auxilios llegué caminando.

Hoy mi guardarropas tiene un nuevo integrante: una bonita rodillera. Yo estaré fuera de las canchas por un rato, pero mi tobillera nunca más se sentirá sola.

Visitas Familiares

Hace rato que no se lee nada nuevo por estos lados, y es que los últimos fines de semana estuve muy ocupado disfrutando de la visita de mamá y Juan.

En total se quedaron 2 semanas y monedas. Pasaron 3 findes por las Uropas.
El primero, visita obligada a quien suscribe. Pero de esto ya hemos comentado.

El segundo, viaje por el valle del Mosa:
Desde Eindhoven nos fuimos manejando hacia el sur. Pasamos por Maastricht, Namur, Dinant y alguna que otra parada intermedia de menor importancia.

Maastricht tiene muchas construcciones antiguas que, a diferencia de las de Eindhoven, zafaron de que las hicieran cagar en algún bombardeo de la segunda guerra.



Ya cruzando a Bélgica, en su zona de habla francesa, quedan Namur y Dinant. Ambas ciudades cumplieron funciones estratégicas durante muchos años (comenzando cerca del 1000). Las dos conservan aún ciudadelas fortificadas en lo alto de formaciones rocosas, desde donde controlaban el tránsito en el río y los pocos puentes existentes.



Paseando, dando vueltas sin rumbo fijo, decidimos parar en un barcito en la intersección de dos caminos a tomar algo y descansar un rato. En el costado del bar, un tanquecito alemán. Resulta que en ese lugar habían detenido la ofensiva alemana en el 44. Y no cualquier día del 44, sino justamente el día que nació Juan. Así que nos tomamos las obligadas fotos, terminamos las cervezas y seguimos viaje.


El tercero y último fue, justamente, este último. Durante los días de semana yo volvía a Eindhoven, a proseguir con mis actividades ñoquísticas de empleado estatal. Pero los viajeros proseguían su tour por Benelux (pero sin Lux) y, el 25 de mayo, el itinerario señaló Bruselas.
Y hacia allá partí con mi bolsito.

Hubo turismo, tradicional y gastronómico. Pero lo más fuerte fue la carga emocional. Y es que ya me había acostumbrado a verlos seguido.

Ahora mis fines de semana volvieron a la normalidad.
Recién habían pasado 3 meses. Van a pasar otros seis hasta el próximo reencuentro.

martes, mayo 23, 2006

Y siguieron los festejos

La joda del cumple no quedó donde estaba. El jueves pasado se organizó un asadete para conmemorar el cumple de todos los que cumplíamos años en mayo.

Shanshan puso la casa.
Tony compró las bebidas.
Paul dio unos tips sobre qué cerveza comprar.
Yo... yo quemé las salchichas (y algunos patys también).

Pero no importó, porque todo fue devorado con una velocidad impensable.

Lo que debería haber sido el centro del asado quedó relegado al segundo lugar. La estrella de la noche: el sushi que prepararon las chicas.

Debajo, el team oriental en pleno trabajo (con pasante latina incluída).


Bueno, quizá sería muy optimista si dijera segundo lugar, porque el tintito chileno que compré para acompañar es quien realmente se lo merece.

La concurrencia: de todo tamaño y color.




Birra va, birra viene, nos quedamos hasta las doce boludeando.
De repente la lluvia dijo basta, y nos fuimos pedaleando pa' las casas. Posted by Picasa

martes, mayo 16, 2006

Tour del PAMI

Ya soy un año más viejo. Hoy lo sentí en carne propia:
Fuimos a sacar pasajes de micro con Euge (nos vamos a París en la semana del 2 al 9 de Junio). Todo bien hasta que nos preguntaron las edades.
-"26", dije yo.
- "yo 24", dijo Euge con cara de pícara, sabiendo que pronto se le termina.
- "Su pasaje son 88 euros, señor. El de la señorita, sólo 80."

No hay descuento para jubilados?

Y el viernes no sólo llegaron mis 26 añitos. Con ellos llegaron también mamá y Juan, arrastrando una tonelada de pedidos y regalos de toda la flía.

Así que, como se imaginarán, pasé un fin de semana familiar. Chupando y comiendo rico, paseando, haciendo de guía y conociendo mucho.

Primera parada, mi casa. Segunda, mi oficina.
Y como no podía ser de otra manera, unas obligadas cervecitas en la "Market Square".

El pedazo de carne que nos morfamos en "Gaucho's", no lo veía desde que nos subimos al avión. Ya estaba sufriendo el síndrome de abstinencia.






Mañana me sacan los puntos.
Ya hace 10 días que están jodiendo, y aunque la herida todavía me duele un poco, no veo la hora de que me los saquen. Posted by Picasa

lunes, mayo 08, 2006

No lavo más

De no creer.

Domingo al mediodía. Terminé de comer y me puse a lavar los platos.
La esponja en una mano, un plato en la otra.
El plato se me rompió en la mano. Me lo clavé en la mano de la esponja.

Pensé que había sido un rasponcito hasta que ví la sangre. Derechito al hospital.

Resultado: 3 puntos en la base del pulgar derecho.

Hoy lunes tenía un examen. El primero del postgrado. Y yo con la mano vendada, sin poder escribir. Parecía a propósito. Ya veremos cuándo lo daré.

Family Reunion

Asado no hubo. Era 4 de mayo, vísperas del día de la liberación, cuando se festeja el repliegue de los alemanes de Holanda en la segunda guerra. Y qué tiene que ver? Ese día, justo ese día, los negocios cierran más temprano. Así que nos quedamos sin poder comprar la carne, y caímos en lo más fácil: derechito al restaurant chino de la vuelta.

Fue una noche de comida internacional, pero del lado equivocado del mundo.

Finalmente llegó el sábado. Hacía rato que lo esperaba con cierta ansiedad. Y no es para menos. Desde entonces, mi familia (o su parte conocida por mí) se acrecentó en número.

Finalmente conocí a dos de mis primos holandeses: Chantana (23) y Remco (20). Después de dos generaciones (fueron mis abuelos Gomes quienes emigraron a la Argentina) se produce el reencuentro.

Empecé por ellos, los más cercanos a mí en edad y geografía. Después de unas cervecitas en el centro, enfilamos para casa. Mate va mate viene... (sisi, los hice probar y hasta me dijeron que les gustó...)


Y hay mucha más gente por conocer. Ya prometí hacer un asado en Voothuizen en Junio, en la casa de Diana, la mamá de Chantana.

Esta vez, espero no terminar en lo de los chinos.

jueves, mayo 04, 2006

Reminiscencias

Hoy hizo 25 grados. Un placer hasta que a la tarde el sol empezó a pegar en la ventana de la oficina. El toldo estaba bajo. La ventana abierta.

Pero no daba abasto, la ventana sólo se abre un poquito, pivoteando hacia afuera, por lo que no entra demasiado aire. Y vislumbré lo que podría llegar a ser un problema ante una inesperada alza en la temperatura. Si el verano se viene caluroso, agarrate Catalina, porque estos muchachos no saben lo que es el aire acondicionado.

Pero la cuestión es que el día que está terminando me recordó mucho a casa. Y parece que no fui el único: Ad, un compañero holandés, propuso hacer un asadito hoy a la noche. Buenísimo!!!

Hacia allá partiremos en unos minutos, y veremos si se le falta el respeto ese término tan grande (aunque se utilice su diminutivo).

domingo, abril 30, 2006

El día después

Es domingo. Estoy en casa, descansando después de tres noches de festicholas populares. Mucha gente, recitales en el centro, cerveza, música, cerveza, cerveza... Hoy no va a haber hazañas deportivas, salvo que se pueda considerar deporte a lavar la pilcha, plancharla, limpiar el baño.

Se juntaron dos acontecimientos que movilizaron a Eindhoven y a Holanda. El primero, el 50 aniversario de la facu en la que estudio. El otro, el Día de la Reina, en el que se festeja el cumple de la reina madre, Juliana.

El jueves hubo varios recitales en la plaza principal del pueblo. Pusieron un escenario en una punta, y en el medio de la plaza, un par de puestos de venta de birra. Yo llegué un poco tarde, con los recitales ya empezados, la plaza llena y la gente ya puesta. Empezamos a avanzar hacia el escenario, desde atrás de todo. Se complicaba mucho, la gente estaba muy apretada. Decidimos quedarnos en el molde, mirar tranquilos desde atrás. En el intervalo entre banda y banda, volvimos a emprender el movimiento hacia adelante. Para nuestra sorpresa, de repente dejamos de estar apretados. Cerca del escenario había menos gente que atrás... Tristemente comprendimos que la gente no estaba aglutinada contra el escenario, sino contra los puestos de cerveza (que, by the way, deben haber hecho una fortuna).

Durante la última banda, me encontré con un amigote de rugby, y con él emprendí el camino hacia el bar de costumbre, a encontrarnos con el resto de la manada (de elefantes, claro está) que había salido esa noche. Terminó siendo una noche más que interesante.

El viernes fue más tranca, al menos para mí, porque los bares estaban que explotaban. La gente, feliz. Había disfraces, caras pintadas, y naranja por donde se mire. Es que era la v'spera del día de la reina, y se armó la joda en todo el país. De todos los adornos y parafernalia que los holandeses sacaron a relucir para la ocasión, uno me llamó particularmente la atención: cucardas con los colores del país. Claro... puestas en una persona cualquiera, pueden pasar por escarapelas grandes. Pero ya mencioné en alguna oportunidad que a las holandesas les sobran en promedio un par de kilitos. Y las muchachas que habían elegido tal desafortunado adorno, podrían haber pasado por una exposición de vaquitas premiadas en la Rural. Me hicieron sentir en casa...

Sábado: Más de lo mismo, pero la joda (y el consecuente pedo de los muchachos) comienza a la tardecita.

Pasamos por el centro a la tarde. Nos fuimos al cumple de un par de compañeras. Volvimos al centro, y le dimos duro hasta que cerraron los bares, a eso de las 4 de la mañana.

Y volvimos al principio nuevamente: Es domingo. Estoy en ca....

domingo, abril 23, 2006

Man of the Match

Son las 8 de la tarde (o noche?). Acabo de volver del partido que tuvimos hoy. Estoy cansado y con un par de cervezas encima después del tercer tiempo. Pero no puedo dejar de escribir algo hoy, ahora, sobre mi día.

Dirán algunos: "Pero no hizo nada, sólo jugó un partido de rugby." Y tendrían razón, no hice más que eso, y encima perdimos.

Pero fue una derrota muy honrosa. Perdimos 16 a 12, por menos de un try. Además puedo rescatar un par de cosas de hoy, que son las que me empujan a escribir:
  • Hicimos dos tries, y los dos los hice yo, por lo que 10 de los 12 puntos que anotamos son de mi autoría. Nunca, pero nunca me había pasado algo así.
  • Line contrario. Yo estoy formando en la cola, como último hombre. El hooker se pasa, yo agarro la pelota, esquivo a uno, TIRO UN SOMBRERO (!!!!!!!!), y la voy a buscar (no la agarré, pero maté al Fullback que la buscó en el piso). Me sentí un back habilidoso. Nuevamente: first time in my life que hago algo así en una cancha.
  • Termina el partido. Nos juntamos. Habla el capitán. Entre las varias cosas que nos dice, resalta que jugamos un buen partido, y dice: "Quisiera volver a una vieja costumbre que teníamos hace un tiempo: la de elegir al Man of the Match. Y si bien tengo un par de candidatos para elegir, no cabe ninguna duda de que el que se lo merece hoy es Javier."

Pocas veces me sentí mejor después de terminar un partido. Y quizá eso tenga que ver con que seguí a los muchachos bastante de cerca con la birra. Y con que hayan hinchado bastante cuando anuncié que me venía para casa.

Pero ahora soy un amo de casa y tengo mis responsabilidades. ¿Qué lavo hoy? ¿Blanco o de color?

Qué dilema! Y qué laburito se me viene encima con la plancha, que estuve descuidando más de la cuenta. Es el cuento de nunca acabar, pero once again, es lo que elegí.

miércoles, abril 19, 2006

Unveiled mistery. The answer: Warszawa

Apenas publiqué la entrada anterior me rajé de la facu. Eran las 12:30. La poca gente que quedaba estaba almorzando.

Me fui pa' las casas, almorcé, me preparé el bolsito y enfilé para el "Oude Sint Joris", el bar donde hacen base "The Elephants", y que haría las veces del punto de encuentro pre-viaje. Esperaron que llegáramos todos. Nos reunieron, y se hizo público lo que todos esperábamos.

"We're going to ......... WARSAW!!! (Vamo' a Varsovia, vamo'!!!)"- gritó Roger, capitán y componente del trío organizador.

Todos con su cerveza en mano, ya la tercera o cuarta para algunos, nos hicieron pasar de a uno al centro de la improvisada ronda. A cada viajero se le asignaba un apodo ad-hoc que el comité había inventado con alguna justificación, y se le entregaba la indumentaria oficial conmemorativa, una remera/buzo con los colores de la bandera Polaca. También se hizo entrega del libro de viaje.

Mi apodo: Pussy (gatito, entre otras acepciones). Motivo: "This guy is far too nice to be a Puma " (Este flaco es demasiado bueno para ser un Puma)

Este librito tenía toda la info necesaria, apodos, itinerarios, mapas, datos útiles, etc... y tenía que ser resguardado durante todo el viaje. Perderlo (o ser despojado de él) significaba una multa en la fiesta post gira, que se hará próximamente: más guita metida en el fondo común para comprar birra.

El lema número uno de la gira: "What happens on trip, stays on trip (Lo que pase en la gira, queda en la gira)", así que no entraré en demasiados detalles, pero un comentario que no puedo dejar de hacer es: ¡¡¡¡¡Cómo toman birra estos muchachos!!!!!

Salimos a las 7pm de Eindhoven. Tomamos 3 trenes hasta Varsovia. Los dos primeros fueron cortos. Media y una hora respectivamente. En Düsseldorf tomamos un tren de 11 horas, reservamos cuchetas y pudimos dormir bastante bien.




Viernes: City Tour, tocata en una plaza, morfi y al pub a escabiar.
Sábado: Partido (nos mataron), morfi y tercer tiempo en un pub irlandés. Después, más joda.
Domingo: Boludeo general por Varsovia. A las 4 nos tomamosun tren a Berlín. Llegamos a las 11 de la noche y, por supuesto, más joda: derecho a la zona de los bares y boliches.
Lunes: Entrenamiento y partidito con equipo de Australian Football. Interesante experiencia. A las 4 nos tomamos el tren de vuelta. Agotado como pocas veces, llegué a casa a las 11:30 pm. Duchita y a la cama.

Cualquier otro detalle revelado, no me quedaría más remedio que matarlos...


Tot ziens!!!

jueves, abril 13, 2006

El hombre propone... y esta vez dispuso

El fin de semana anterior tuvo, finalmente, muchas cosas para contar. Esta vez, el clima fue más benigno y, aunque amagó en más de una oportunidad a pudrir todo, mis planes pudieron llevarse a cabo sin mayores problemas.

Sábado.
Programa: Paseo en bicicleta por los campos de tulipanes. Éxito parcial.
Ese sábado me levanté temprano, 8:30. Después de un potente desayuno y prepararme un par de sanguchos para el viaje, partí hacia la estación. Garuaba de una manera que rompía bastante las bolas, y ponía en peligro la concreción del plan. Pero no me importó.

Ya en la estación estaba todo el grupo reunido. Obvio, llegué sobre el pucho. Todavía estaban esperando a no sé quién, que nos hizo perder el primer tren... Durante la media hora que nos separaba de la llegada del siguiente tren, hubo intensas dudas entre los participantes sobre si devolver o no el pasaje y volverse a la cama, secos y calentitos.

Muchas llamadas por celular, algunas bajas. Otras llamadas, confirmación de que en Leiden (hacia donde nos dirigíamos y lo que iba a ser nuestro punto de partida ciclístico) llovía aún más.
¿Qué hacemos? Y... daaaaale.... vamos para adelante. Lo más que teníamos que perder: algunas horas de un sábado gris y los 20 euros que sale el pasaje ida y vuelta (con korting -descuento- obviously... a papá!!!).

Nos subimos al tren. Algunos llevaban sus bicis, por las que pagaron 6 euros extra de pasaje. A mi me habían tirado la posta: el alquiler por día de una bici respetable, salía alrededor de 8 euros. Así que la jugué de bacán, viajé cómodo en los asientos buenos del tren con Piotr y Xue (polaco y china respectivamente) mientras los que llevaron las bicis lo hacían en el pasillo/furgón, en unos asientos mucho más chicos y molestos.

Llegamos alrededor del mediodía después de casi 2 horas de viaje. Allá se unieron varios amiguitos al programa. Entre ellos, Euge que había ido de paseo a una ciudad al norte de Holanda con Anna, y se había quedado a dormir allá el viernes.

Había dos opciones marcadas. Una: ir a ver el Keukenhof, que es una especie de parque con todo tipo de flores. La segunda, pasear en bici entre los campos donde cultivan tulipanes. Para el parque, no hacía falta alquilar bicis, porque hay un micro que te acerca. Resulta que fuimos un tanto temprano en el año para ver las flores en su completo esplendor, por lo que el Keukenhof no iba a estar a pleno. Aún peor, este año el tiempo viene medio (¿?) loco y la floración se atrasó un poco.

Nos decidimos por el segundo programa, que prometía ser mucho más flexible. Así que enfilamos al boliche de alquiler.

Pero antes, no puedo dejar de hacer mención a un episodio en el que quedé como un ratón a toda prueba. Resulta que era la hora de comer, y como nadie había traído sandwichitos, enfilamos para McDonalds. Entre combo y combo, hamburguesa y papa frita, está Javier, sentado muy cómodamente en una de las mesas, disfrutando de sus sandwiches y su botella de agua. Pic-nic de lujo. Pasaban los fulanos del lugar y me miraban con cara rara. Yo, inmutable.

Alquilamos las bicis y partimos. Con rumbo incierto, siguiendo por momentos a uno, por momentos a otros, iba la caravana. De vez en cuando frenábamos, sacábamos un mapa, seguíamos.

Pasamos por muchos campos con tulipanes, pero todos con las plantitas recién emergiendo de la tierra. Sólo en algunos lados se vislumbaba un atizbo de color. Lo que sí abundaba, eran unas flores amarillas con forma de estrella, que se ve que son más precoces. No esperen que tenga la más mínima idea de cómo se llaman. Dadas las circunstancias, el convoy decidió enfilar hacia el mar.

En el interín salió el sol. El cielo se despejó por completo, sin dejar una sola nube a la vista.

35 km después de partir de la estación y dar varias vueltas, llegamos a lo que sería el punto más lejano de nuestra pequeña aventura. Ahí comenzamos el retorno a lo largo de la línea costera, hacia el sur.

En total, anduvimos casi 50 km por las rutas holandesas, las que disponen de carriles separados para recorrerlas en bici. Las gambas y el cu... mejor ni les cuento cómo quedaron.

Llegamos a Leiden alrededor de las 6. Devolvimos las bicis, nos clavamos unas birringas (biertjes, en holandés) en un bar, las que seguimos de un respetable pedazo de carne en un restorán argentino. Para mi sorpresa, holanda está lleno de restaurants argentos, y según me han informado fuentes fidedignas, están de antes del desembarco de la Máxima por estas tierras.

Con qué acompañé la carne? Con un tintito por supuesto, pero de la casa y traído en jarrita, porque sino mis finanzas iban a recibir un golpe importante. Marche un "Lady Jane" especial. Después, una renovadora siestita en el tren.

Domingo
Finalmente llegó el gran día, el que había estado esperando hace tiempo, y todo indicaba que esta vez, el partido no se iba a suspender. Amaneció con sol, pero acá nunca se sabe lo que vaya a pasar en la próxima media hora, por lo que no se puede dar nada por sentado en cuanto a clima respecte.

Empecé de titular. Segunda Línea (mi puesto de toda la vida, generalmente ocupado por los más altos, torpes y menos habilidosos jugadores de cada equipo). Durante el pre-calentamiento empezó a llover. Muy leve, nada que impidiera que jugáramos.

Mi equipo es bastante choto, hay muy poca experiencia en general, y se nota mucho. Yo con mis pocas habilidades (quienes me conocen en este ámbito saben que no soy ningún virtuoso), y mi paupérrimo estado físico, logré destacarme. Claro, recibí una pelota en una salida, puse un par de buenos tackles y no se me cayó la pelota las veces que fui a chocar. Condiciones elementales, necesarias para empezar a considerarse un jugador de rugby en cualquier lado del mundo, pero que acá (en mi equipo y en la liga en al que estamos) son cualidades destacables.

Mi debut fue con el pie derecho. Si bien perdimos, y no honrosamente, hice mi primer try en Holanda. Estaban todos chochos. Tanto, que cuando iban a hacer un cambio para que entrara otro segunda línea por mí en el segundo tiempo, el capitán me preguntó si me la bancaba de Full Back. FULL BACK!!!!!!! Quizá algunos entiendan lo que significa esto, pero para la mayoría de los que lean esto, es uno de los puestos de mayor responsabilidad dentro de la cancha. Es quien suele quedar como última línea de defensa, tener muy buen tacke, muy buena patada, y mucha velocidad. No es para menospreciarme, pero nunca sobresalí en ninguna de estas cualidades.

Se lo expresé a los muchachos. Me preguntaron si quería jugar de segundo centro. Esta vez acepté. Fue mi primera vez en la línea (los que corren y hacen los tries, a quienes miran las chicas), siempre jugué de forward (los gordos que empujan, se golpean, hacen el laburo sucio). Mi actuación fue más que aceptable. No erré tackles, no hice cagadas.

Los últimos 5 minutos los pasé fuera de la cancha. Un calambre me impidió seguir, pero no me quitó la satisfacción de haber jugado, hecho un try y debutado de centro. Demasiadas emociones juntas.

Hoy a las 4 de la tarde salgo de gira con los muchachos, por semana santa (que acá es del viernes al lunes). Dónde, es un misterio todavía. Un comité organizó el viaje, el resto sólo sabe el punto y hora de salida.

Seguramente haya más fotos e historias el lunes a la noche, cuando aparezcamos nuevamente por Eindhoven, espero que en una pieza.

viernes, abril 07, 2006

Total Incertidumbre

Hace un mes que estoy por estos lados. Un mes que estoy dando vueltas con esto del rugby, y que no puedo ver ni jugar un partido de mi nuevo equipo.

Es verdad que llueve bastante, que el suelo no se seca y está en un constante estado pastoso. También es verdad que no hay cancha que aguante un partido en esas condiciones, sin quedar destrozada. Pero eso nunca fue problema en ninguno de los clubes en los que jugué, salvo que la cancha sea, literalmente, una pileta y el agua tape la pelota.

Pero claro, todos esos clubes tenían cancha propia, y decidían sobre su uso y abuso. La situación acá es diferente. La cancha que usamos cuando jugamos de local (si es que alguna lleguemos a hacerlo), no es siquiera de la universidad. La facu se la alquila a un club que queda cerca. Pero la cancha que se alquila no es de rugby con todas las letras. Es una cancha de fútbol, a cuyos arcos se le adicionaron dos postes más altos, que hacen las veces de las tradicionales haches de rugby. Y como toda cancha de fútbol, tiene estándares más exigentes a cumplir que una de rugby, y si se la llenamos de pozos y desniveles, a los muchachos futbolistas no les gusta nada.

Así que estamos a la buena de, no sólo el clima, sino también de la manga de mariconazos futboleros que deciden si nos dejan o no jugar.

De lo primero, tengo un pronóstico no del todo favorable. Parece que el domingo cae en una especie de sandwich lluvístico. Si llueve mucho el sábado, estamos sonados.



De lo segundo, nunca se sabe. Crucemos los dedos.

Por lo pronto, mañana sábado hay planes para una salida grupal con la gente del programa. Bueno, la gente internacional del programa, porque los holandeses no se coparon. La idea es ir a conocer unos campos de tulipanes y demás flores, cerca de Amsterdam, que se llaman Keukenhof. Pinta bici, botellita de agua, sandwichito... y se armó el pic-nic multicultural. Esperemos que la lluvia no nos pase el plan por agua.

Si todo sale bien, habrá noticias interesantes de ambos días. Sino, no tendré más que contar que cómo me quedé en casa y planché la pila de ropa que me espera en el tender. QUÉ GARRÓN!!!!!

domingo, abril 02, 2006

El clima me tiene de hijo

Es domingo. Ya no llueve.

Hoy estaba programado mi primer partido de rugby con la famosa (aunque no muy numerosa)banda conocida como "Los Elefantes". La cita era a las 11:50 am, en la estación central de Eindhoven. Me desperté a las 10, miré un rato de tele, me preparé el bolso, comí algo. Y faltando 15 minutos para la hora convenida, partí bajo una lluvia no demasiado copiosa. Debo reconocer que, habiéndose cancelado los últimos partidos por razones climáticas, tuve mis sospechas sobre la realización del encuentro de hoy.

¿Qué podrían esperar que encontrara cuando llegué a la estación? Por supuesto, no había nadie. Puta! no me habré confundido? No sería a las 12:50? Es que como el horario me lo habían dicho mientras compartíamos nuestra ya no sé qué número de cerveza, cabía lugar a dudas.

Después de unos minutos cae el capitán, Roger. "Ah, Javier... well.... la cancha en Rotterdam parece una pileta, se reprogamó el partido, y lo jugamos de local en nuestra cancha, 16:00 hrs".
Como no tenían mi tel, no tenían otra forma de avisarme.

En eso cae otro colgado y le comunican las nuevas.

Perfecto, dije yo. Mejor. En una de esas se prendan mis amigotes de la facu para irme a ver, y de paso consagrar mi gran momento con alguna foto, que obviamente estaba destinada a ocupar un espacio acá.

Volvemos caminando para casa (Roger vive a un par de cuadras). Suena su celu... Atiende... "NOOOOO!!!" se lo escucha decir (aunque en holandés claro está).

Nuestra cancha también está inundada. Se suspende el partido. Hace lo propio e inicia la cadena telefónica para avisarle al resto.

Seguimos caminando para casa. Ahora un tanto cabizbajos.

No hay más remedio que esperar hasta el domingo que viene.

lunes, marzo 27, 2006

De Bacán a Linyera

Aquí me pongo a cantar… al compás de la vigüela…
la vigüela de Silvio Rodríguez, que suena de fondo mientras me dispongo comenzar este nuevo relato.

Jueves a la noche. Student Night en Eindhoven. Salen de sus escondites las cachorras.
A tal efecto, y habiendo tomado conocimiento de las condiciones imperantes, se armó una fuerza de choque latinoamericana.

Componentes argentinos: uno (el que suscribe).
Componentes bolivianos: uno (Nico)
Apoyo moral y psicológico: Euge
Resultados: positivos, aunque muy modestos.

Los jueves se caracterizan por un promedio de edad bastante bajo, por lo que hay que elegir el lugar muy cuidadosamente para no sentirse en un jardín de infantes (no estaré viejo, che?). La gente (bueno, las minas) muy buena onda. Teniendo en cuenta que a las holandesas, a diferencia del resto de los países del mundo, no les divierten demasiado los extranjeros, ya es mucho decir.

Los sábados la gente es más grande, y la calle de los bares se llena más que los jueves. La onda es distinta. Parece que las chicas más entraditas en años tienen más incorporado el: “Ah, pero entonces no sos holandés?... rajá de acá, paspao…”. Pero no seamos demasiado terminantes con las clasificaciones, todos tenemos buenas y malas noches.

Ooooootro tema…..

Despacito se va estableciendo la costumbre del mini turismo los fines de semana. En esta edición: Den Haag (o La Haya, pa’ los menos entendidos en el jeringozo que se habla en estas tierras).

Después de varias idas y venidas el viernes a la noche, la decisión se inclinó hacia el lado de La Haya. El otro contendiente, que venía a la cabeza durante la semana y cedió su lugar amablemente ya entradita la noche: Bruselas, en Bélgica.

Salimos tempranito, apuntando al tren de las 9:09.
"Dos tickets a Den Haag Central, por favor. Ida y vuelta. Sí, tenemos la kortingcard (tarjeta de descuento, una de las palabras preferidas por los holandeses, que sigue de cerca a gratis, que de casualidad se escribe igual que en castellano)".

No sé por qué tipo de promoción, nos dieron un upgrade a primera. Nosotros chochos, aunque la diferencia es casi imperceptible, pero no hay mejor manera que empezar el día como un bacán.

Después de una hora cuarenta de tren, siestita mediante, llegamos a destino. Y ahí pelé la camara y empecé a disparar (debo confesar que estoy derivando lentamente en un ponja sacafoto, pero todavía aguanto).

Como alguna vez comenté, acá toooooodo el mundo anda en bici. Una práctica muy utilizada es ir a la estación en bici, atarla y tomarse el tren. Las hay de todos los tamañoa, colores y precios. Algunos prefieren pagar unos manguitos y dejarlas en un estacionamiento privado, a veces bajo techo y con varios niveles. Otros las dejan a la buena de Dios y una buena cadena. Y así se generan vistas como la siguinete.


Ahicito nomás, enfrente de la estación, una plaza llena de tulipanes que, todavía tímidos, anunciaban la llegada de la primavera.

Primera parada obligatoria, lleguemos donde lleguemos, la VVV (que es la oficina de info para los turistas). Ya con un mapa en la mano y una mini reseña de lo que es la ciudad, todo empieza a tomar color.

Caminamos mucho. El resultado, esta seguidilla de fotos:

Iglesia dentro de una especie de municipalidad, legislatura, ministerio.... una mezcla de todo, que se ve de afuera en al foto de más abajo, sobre la derecha.

De ahí, emprendimos nuestro camino a la costa. Queríamos ver el Mar del Norte.

De camino, como no nos teníamos que desviar demasiado, pasamos a hacer un recadito que me había pedido un amigo. Abajo me tienen, empezando un piquete en frente a la Corte Internacional de La Haya. ¿Viste Nestor que no te iba a defraudar?.

Las gomas no se ven porque la foto salió cortada. ¿O se habrán creído que pararon la construcción de una de las plantas porque sí?

Como 3 km después, en los que paseamos por unos parques parecidos a Palermo, pero más agrestes y cuidados, llegamos a la costa.

Obvio que fuimos a tocar el agua. No era cosa de creernos que estaba realmente fría porque sí. La verdad que estaba helada, y aún así, la playa estaba llena de pibes haciendo windsurf y kite.

Caminamos un buen rato por la playa, hasta un extremo, donde está la entrada al puerto. Nos subimos a la escollera y, oh sorpresa, sacamos más fotos...

Last but not least, la parte que motiva el nombre del relato.

Por pura casualidad, caimos en La Haya el día en que se organizaba una media maratón, que evidentemente era muy popular, porque la ciudad estaba llena de gente dando vueltas, disfrazada de corredores. Tuve que presenciar el penoso espectáculo de las calzas... TODOS tenían calzas, minas, tipos, gordas, flacas, pendejos, viejas... Como todos sabemos, tan sólo un muy pequeño porcentaje de la población es digno de ver en calzas (creo que no necesito ahondar más al respecto).

Estaba fresco, y la gente estaba abrigaba mientras esperaba la largada. A un instante de empezar, se sacaban todo y LO DEJABAN TIRADO EN EL PISO!!!!

Nosotros no nos avivamos de este detalle hasta cuatro horas después de la largada, cuando pasamos por el lugar de camino a la estación. Lo primero avistado fue una remera.

"Mirá Euge, algún nabo se olvidó la remera. UY! ¿y eso? ¿Es un polar?" Sí, era un polar, y no estaba solo. Lo levantamos, lo miramos. Está intacto, y además está bueno. Levantando la vista, pudimos ver muchas otras prendas que estaban en la misma situación, y sin decir más, comenzamos a recorrer esta suerte de shopping linyerístico.

Tras una pasada rápida, ya era el feliz poseedor de dos "nuevos" polars y un saco bastante piola.

Y hacia la estación nos dirijimos, con una bolsa llena de ropa sucia. Pero eso sí, a la hora de viajar... sólo en primera!!!

PD. De acuerdo a nuestra idiosincracia, no hay manera de entender cómo estaba todo eso tirado ahí. Primero, nunca se nos hubiera ocurrido tirarlo, y segundo, cuánto puede durar algo así en BAires, 2 minutos?

miércoles, marzo 22, 2006

La la la la la Gomes.... Gomes....

Situación:

Segundo día de clases (martes de la semana pasada). Entro a la cocina, en el pasillo donde dan las oficinas que tenemos en la universidad los pasantes/estudiantes del programa.

Hay un par de sillones, una mesa, una heladera, microondas, cafetera... en fin... toda la parafernalia necesaria para prepararse algo para tomar, guardar un tupper con comida y lavar un plato. Además del pasillo mismo y de la sala de computadoras, suele ser uno de los lugares de charla en los que nos solemos juntar cuando estamos sin nada para hacer (o sin ganas de hacer nada, que termina siendo prácticamente lo mismo).

Entro, y hay un par de compañeros holandeses charlando (obviamente en holandés). Joep y Paul. Me miran. Se ríen. Yo no entiendo nada. Me acerco... y de repente:

"La la la la la la la la la la, Gomes, Gomes...... la la la.......", cantando los dos a dúo.

Ahora entiendo menos. Ellos se ríen más. Otra canción... o será que sigue la anterior?

Recién ahora me explican. Se suma alguien más.

Claaaaaaro, es que estamos en Eindhoven, y acá son todos re fanas del PSV. Y resulta que en el PSV juega un arquero que, además de atajar muy bien (o por lo menos eso me dicen), tiene amplias dotes histriónicas, rozando lo payasesco. Antes de cada tiempo, hace a modo de calentamiento (y muy esperado show) una rutina con saltos, corriendo de un lado al otro del arco al son de un "OOOOOOOOOOHHHHHHHHHHHH" de la tribuna. Y los Eindhovenses enloquecen. Y lo coronan con lo que él estaba esperando.... "La la la la..... Gomes, Gomes....."

Su nombre: Heurelho da Silva Gomes







Así que ya tengo canción. Durante la primer semana y la fiesta del viernes, fue furor. Cada vez que nos cruzábamos empezaba el "la la la ....".

En la fiesta se organizó un coro a tal fin. Empezó Jou, desde la otra punta del lugar. Yo, entretenido en no sé que otra cosa " ... ", no lo escuchaba.

Se sumaron un par más. Yo... seguía en la mía (había música). Se suma Euge, empiezan a sonar los Fabulosos Cadillacs, no sé que canción. Y de repente, son como 8 personas cantando a grito pelado una versión ad-hoc de la canción de Gomes, al ritmo de los Fabulosos. Me doy cuenta, me río. Ahora pueden descansar tranquilos, y tomarse otro trago de cerveza.

A verrrr, quién tiene una canción como yo, eh? Eh? Es que soy un tipo tan popular...

"Ay ay ay ay, a lo puto del Ajax lo vamo a matar...."