jueves, abril 12, 2007

La vuelta de Edimburgo

Vuelto hace unos días de la gira, y casi recuperado del todo de la paliza que me pegó la cerveza, retomé la rutina.

La nueva casa (que cada vez es menos novedad) me sigue teniendo contento. Recién subí al album de Google (el del comentario de abajo) las fotos más recientes que tomó mamá antes de irse. Se puede ver el jardín un poco mejor, y la casa más limpia. La verdad que mamá nos sacó de la rutina con toda su limpieza, pero con Alberto ya estamos trabajando duro para volverla a su estado original. Y es que ponerse las pilas para limpiar cuesta taaanto...

La facultad, a mil con el nuevo proyecto que estamos haciendo con la Universidad de Stanford.
Holandés, con la profesora que me persigue para que haga la tarea, y de vez en cuando logra convencerme.

El viaje a Escocia transcurrió sin contratiempos, al menos ninguno fuera de los esperables. Nos fuimos en micro, cruzando en ferry desde Amsterdam a Newcastle. Un ferry que, más que ferry, era un crucero de 12 pisos, con camarotes, restaurants, bares, un casino... Fueron 16 horas más que interesantes, tanto de ida como de vuelta.


Jugamos un partido. Salimos a la noche. Y el hostel en el que paramos sigue en pie.


El punto más bajo fue en el viaje de vuelta, en el barco. Ya era tarde y el bar estaba por cerrar, cuando me encontré con un inglés, marica y borrachín. No es que tenga problemas con ninguna de sus tres características, cuando se presentan por separado. Incluso dos de ellas juntas pueden ser tolerables. Pero cuando se juntan las tres, son un cóctel explosivo.
Yo pasaba caminando con la camiseta de Los Pumas, cuando siento que me dicen algo. No lo entendí. Paré y me le acerqué. Aunque no recuerdo las palabras exactas, me dijo algo como: "Argentino de mierda, cómo se les ocurre que ustedes tienen derecho sobre las Malvinas (usando su pseudónimo, por supuesto), cuando saben que son nuestras, el país más poderoso del mundo. Y cómo se les va a haber ocurrido atacarnos, yo tenía amigos que murieron en la guerra, ustedes, que no son nada, contra nosotros..."
Que la guerra ha sido una locura, no hay duda. Que contra Inglaterra nunca tuvimos con qué, tampoco. No le pude hacer entender que ni él ni yo teníamos que ver con el tema, y que no se lo tomara personal. No hubo caso. No paró con las agresiones, y eso que el novio lo trataba de frenar.
No quedó otra que darse vuelta, seguir con la cerveza, y dejar al marica pataleando y lloriqueando con su novio.

domingo, abril 01, 2007

Nuevas adiciones fotográficas...

La casa fue cambiando, en gran medida por las acciones de mamá, que no puede con su genio, y mientras estoy en la facu, se la pasa limpiando, organizando y decorando la casa.
Así que hubo nuevas adiciones a las fotos de más abajo. La más notable, una trilogía de fotos del jardín, en un antes, durante y después de algunas sesiones de jardinería. Todavía le quedan dos días completos a mamá en Eindhoven, así que es muy probable que todavía avance más con el jardín. De ser así, la trilogía se convertirá en una serie de 4 o de 5 fotos.

Por lo pronto, subí todas las fotos al siguiente álbum de Google (al que pueden entrar clickeando sobre la foto, o también con el link de la derecha "Más Fotos, Albumes de Google")

También hay otro nuevo álbum. Mónica, mamá, restaurants franceses y maquetas en miniatura. Se entra de la misma forma.

Enjoy!

jueves, marzo 22, 2007

Sucesos Argentinos (que suceden en Holanda)

Finalmente llegó el momento de escribir algo con sentido, o al menos con un poquito. Varias cosas han sucedido en estos tiempos, pero son dos las que realmente merecen un comentario. También hay una gran diferencia entre las dos, en términos de su importancia, pero las voy a comentar por orden alfabético (como en las películas, para no tener problemas de cartel).

Suceso 1: Me mudé.
Después de un año cautivo de un contrato de alquiler, pude migrar hacia nuevos y mejores horizontes. Me mudé de una cajita de zapatos a una casa con todas las letras. A continuación, las tan esperadas fotos:

La entrada de la casa:



La cocina de bacán, con heladera con freezer, microondas, horno...

y una vista linda cuando se lava los platos...


El living, con el que suscribe boludeando con la compu.




El cuarto, con la cama inflable para invitados (así que ya saben...)


La vista del cuarto, con la torre de la iglesia que muestra la hora.



Eso sí, el jardín necesita algo de trabajo...



Alberto, también vino con la casa...

Suceso 2: Me operé.

Después de 2 meses de haberme hecho mierda la rodilla, pasé por el cuchillo. Me operaron los meniscos. La operación fue con artroscopía, y duró como 20 minutos. En total, desde que entré al hospital y me fui, pasaron 3 horas y media.

Las fotos, del antes y después.





Mis agradecimientos a mamá: fotógrafa, chofer, cocinera y enfermera. ¿Qué haríamos sin La Mamma?

miércoles, marzo 14, 2007

Conversaciones Notables (o Just buying some time)

Visto y considerando que mi público de reclama y, aunque teniendo muchas cosas para contar, no he encontrado el tiempo para hacerlo como corresponde, he decidido subir al espacio alguna que otra pavada para apaciguar a las fieras.

No por esto quisiera dar a entender que el resto de las cosas que escribo por estos lados no sean pavadas, sino que simplemente tienen una más clara razón de ser.

Hoy quisiera iniciar una nueva sección, que podríamos titular "Conversaciones Notables" (y eso es lo que haremos). Lo que voy a subir serán cosas que vayan apareciendo, o que alguna vez hayan aparecido, en los mails que vayan y vengan.

Hace ya un tiempo que me da cierta tristeza la velocidad con que los mails caen en el olvido, tan rápidamente como desaparecen de la bandeja de entrada. Sí sí.... yo también armo carpetas con mails viejos, pero una vez que caen allí (salvo que sean mails de trabajo, que resultan ser esenciales para cubrirse el culo en frecuentes ocasiones) no vuelven a ver la luz del día. Es verdad que la mayoría de los mails no merecen más que la práctica común, pero de vez en cuando aparece una joyita que debe ser tratada de otra forma. "Conversaciones Notables" pretende brindar esa oportunidad, registrando y compartiendo aquellas frases que no merecen ser mandadas a las carpetas del olvido.

Si alguien tiene alguna sugerencia o comentario sobre el contenido, serán bienvenidos. Se aceptan también postulaciones de frases.

Para empezar, estos consejos para jóvenes señoritas:

"No no... ahí es donde las mujeres sistemáticamente se equivocan, y terminan diciendo cosas como: "Qué divino! me invitó a su yate..." o "No seas mal pensado, si sólo quiere ser mi amigo..." y demás tonterías por el estilo...

Partiendo desde la base que los hombres somos muy simples, cualquier tipo que se acerca, sin conocerte y rápidamente se vende como tu nuevo amigo... lo que como mínimo hay que hacer es sospechar... Sobre todo si son maduros y acaudalados, queriendo hacer amistad con una joven y bonita señorita.


La clave ahí (viendo la situación desde la perspectiva del viejo lobo de mar que se acerca a una indefensa criatura), es venderle genuino interés: "Así que te gusta el bricollage... pero qué interesante! Por qué no me contás más acerca de cómo se sintió tu amiga cuando charló con el psicólogo sobre lo mal que la trata el novio..."

Ojo, no descarto que en la boleada caiga algún bienintencionado y bonachón señor, con alma de tío. Pero esos sólo son las excepciones que confirman toda regla."

sábado, febrero 17, 2007

Viejos Recuerdos

Hace unos días Euge me reenvió un mail que yo le había mandado hace un tiempo, mucho tiempo. Fue en noviembre del 2005. Esa época en la que todavía sabíamos muy poco sobre dónde nos estábamos metiendo, y nos ganaba la ansiedad.

Yo estaba trabajando en Tenaris, en Campana. El largo viaje diario en el charter (Campana queda en el kilómetro 80) daba lugar a profundas siestas, pre y post trabajo, generalmente musicalizadas con algo de blues, anque alguna ocasional bossa nova, sonando en el iPod.

Juan Martín terminó este postgrado a mediados del 2005, y de casualidad terminó trabajando en el mismo lugar que yo. Cuando nos conocimos, todavía no estaba en mis planes irme a estudiar afuera. Tampoco había escuchado hablar del postgrado que estoy haciendo. Nos presentó alguno de los jefes (ahora no recuerdo quién), en las estiladas rondas de presentación de los nuevos empleados. Como habíamos ido a la misma universidad, nos quedamos charlando más de los 5 segundos usuales. Quizá hasta llegamos a los 30. Y durante ese breve tiempo, una de las cosas que contó, fue que acababa de volver de un postgrado de logística en Holanda.

"Qué bueno che! Bueno... suerte." Y así Juan siguió con su ronda de presentaciones, y yo volví a zambullirme en el maravilloso mundo del TEN, el sistema comercial de Tenaris que, aún hoy, continúa generándole dolores de cabeza a innumerables jóvenes ingenieros.

Unos meses más tarde, el famoso mail de Euge disparó una serie de apresurados eventos, que terminaron con un vuelo a Europa (y el nacimiento de este medio de comunicación).

En el interin me enteré que el postgrado que había hecho Juan era el mismo que pensaba hacer yo. Una vuelta del laburo que hicimos juntos, me dio la oportunidad de sacarme muchas de las dudas que me daban vueltas en la cabeza.

Al otro día, apenas me senté en mi escritorio, escribí el siguiente mail:

Euge:

Ayer me quedé hasta las 8 de la noche en Campana, y me tomé el último charter (A.K.A. Vascotour).Viajé con Juan Vannicola, y me contó un montón de cosas sobre Eindhoven, que no hacen más que aumentar mis ganas de ir y bajar mi nivel de incertidumbre y miedo.
  • Te dan seguro médico
  • No hay que hacer ninguna actividad al estilo "equipo colegios" ni secretaría académica
  • La Laptop, no es totalmente imprescindible. Cree que el programa de comprarlas baratas puede que no funcione más.
  • Vivió el primer tiempo en los deptos que maneja Vestide (eso es donde se comparte el baño o la cocina, y creo que se puede elegir). Los student houses son más baratos, y eso es donde está todo el quilombo y la mugre.
  • Me dijo que no nos preocupáramos por la guita. Dijo que le cubrieron todo el pasaje y que los gastos de refurnishing son para cuando te tenés que mudar de un depto a otro o algo así, pero que te los pueden dar antes y en efectivo.
  • Cuando llegó, le dieron como 600 euros de adelanto de sueldo.
  • Los directores son macanudos. Twan es un pancho, que se hace el malo pero en el fondo es un bonachón. Da una clase que se aprende de memoria. Nico (algo) es el capo en serio, y me dijo que es muy buen tipo, que sabe una bocha. Stance (o algo así) es la secretaria que se ocupa de todo. Muchos de los pibes la adoraban
  • No tuvo necesidad de aprender holandés en todo el curso. Empezó durante los últimos seis meses, cuando tuvo que trabajar con un grupo de todos holandeses.
  • Acá en Techint, entró ya como profesional joven (categoría superior a Joven Profesional, o GT, como lo llaman ahora, y a la que yo pertenezco.
  • Los pibes que salían de ahí, todos tenían laburo prácticamente asegurado con sueldos de alrededor de 35000 Euros anuales
  • Me dijo que la carta que tenemos es prácticamente un contrato, y que él no fue con nada más que eso, y cayó un par de días antes de empezar el programa.
  • He stressed the importance of punctuality in every activity in Eindhoven.
  • Me confirmó que es una de las primeras universidades de Europa, al menos en cuanto a investigación.
  • Todo lo que me dijo fue positivo. Me instó a no perder la oportunidad.
  • No hablamos de minas. Se ve que el viaje a casa fue demasiado corto y no pudimos hablar de lo realmente importante. Lástima que perdí el tiempo en las demás pavadas.

Bueno, espero haber aplacado algo de ansiedad por vuestra parte. La pongo en copia a mamá que seguramente está tan nerviosa como nosotros.

Beso,

J

Javier Gomes
SAM DICN - Tenaris
+54 (3489) 433100 Ext. 33072
jmgomes@tenaris.com

viernes, febrero 09, 2007

Epístolas

Estimadísimos:

Ya hace un mes que estoy nuevamente dando vueltas por Holanda. En un mes más, ya va a hacer un año desde que me subí por primera vez al avión, de proa a la aventura. Y la aventura se convirtió en mi casa.

El postgrado se va poniendo cada vez más demandante. Nada es demasiado complicado, pero termina siendo un bombardeo, con todas las materias pidiendo reportes, proyectos grupales y alguno que otro examen. Ahora estamos empezando simultáneamente un proyecto de análisis en un hospital, la misma idea de lo de P&G, pero para un nuevo cliente. Es interesante ver cómo se organizan y programan el uso de sus salas de operaciones, enfermeras y demás recursos, sobre todo teniendo en cuenta que en un par de semanas voy e entrar en el circuito, pero ahora como paciente.

La rodilla finalmente se plantó. Por los prematuros diagnósticos del doctor de familia y del kinesiólogo, adentro no quedó nada sano. La confirmación final la tendré cuando pase a visitar al traumatólogo. Ahí veré si tengo o no tengo que pasar por el cuchillo. Lo bueno es que el hospital que vamos a analizar en el proyecto es otro al que voy a ir yo como paciente, así que no voy a estar enterado de los quilombitos que existan puertas adentro.

Obviamente el rugby ha quedado en veremos, pero seguimos adelante organizando la gira para semana santa. El destino: Edimburgo. Quizá pueda convencer a los chicos de las bondades del whisky, pero veo difícil que se alejen de la cerveza, que después de todo, es la verdadera razón tras cualquier actividad en la que se meten.

Pronto me voy a mudar, finalmente dejo mi pequeña caja de zapatos. Ya firmé contrato para principios de marzo. Es un cuarto en una casa con living, jardín y demás comodidades, a compartir (la casa, no el cuarto obviamente) con un flaco español muy macanudo.

Bueno, nada más por ahora.
Les mando un abrazo,
Javier.

Ah, estoy pensando en meterme en política cuando vuelva para allá. Sé que falta mucho, pero ya quisiera empezar con la campaña, así que les mando una foto mía con la mejor cara de político K que me salió. A ver qué les parece… me votan?

lunes, enero 29, 2007

Diagnóstico

Y fui al dotor nomás.

 

-Sí pibe, la tenés hecha mierda. La tenés toda hinchada. Hagamos una cosa, venite la semana que viene, vemos cómo anda, y si es necesario, te derivo al traumatólogo. Mientras tanto, tomate estos antiinflamatorios y ponete una rodillera.

 

Porque acá en Holanda, salvo que uno esté en franca emergencia, se pasa primero por el Huisart (o médico de familia), y es él quien tiene que mandarte al especialista. Entrar caminando a un hospital y ser atendido (o al menos conseguir un turno) por más obra social que uno tenga, es cosa de ciencia ficción.

 

No demasiado satisfecho, pero sabiendo que no podía hacer otra cosa, me subí a la bici y volví a la universidad. Volví a la semana.

 

-Sí pibe, la seguís teniendo hecha mierda… - y continuó con sus hallazgos acerca de mi rodilla. Parece que los ligamentos cruzados están bien. El resto, un gran signo de interrogación. Por lo pronto, los ligamentos rectos (que pasan por afuera de la rodilla y previenen que se vaya para los costados) pintan jodidos. Los meniscos también.

 

Lo bueno es que finalmente recibí la orden para la consulta con el traumatólogo. El lugar adonde te deriva se elige con el doctor, que abre una ventana de Internet donde están todos los tiempos de espera de los hospitales de Holanda. Elegí uno con especialización en deportes, más o menos cerca de casa. La lista de espera, 4 semanas. Finalmente conseguí una cita antes, y el 15 de febrero estaré mostrándole la rodilla a un tipo que sepa (al menos es lo que espero profundamente). Y hasta entonces, comenzaré a visitar al kinesiólogo, para que me ayude a fortalecer los músculos de la gamba.

martes, enero 16, 2007

Dat is het, mijn vrienden

Mi historia rugbística va de mal en peor.

 

El domingo pasado me levanté muy contento. Desayuné algo, miré un rato de tele, me cociné unos fideos y me fui para la cancha. Nos juntábamos a la 1.30. El día estaba impecable, sin una nube. La temperatura no bajaba de los 10 grados. Definitivamente, un día perfecto para jugar al rugby.

 

Pedaleando, ya casi llegando, y viendo que la única concurrencia al complejo deportivo eran un par de fardos que pasaban rodando al inconfundible estilo de las películas del Wild West, entré a sospechar. Durante la semana había caído bastante lluvia, y con la fama que tienen los organizadores, no sería raro que hubieran suspendido el partido. Y no fue de ninguna otra manera: estábamos solos. Mi bolso, mi bici y yo. A lo lejos divisé una figura. Venía caminando despacito, cruzando las canchas de fútbol. Por un rato traté de atribuírsela a alguno de los vagos del club, pero no hubo suerte, ninguna matcheaba. Cuando se dignó a llegar (para este entonces yo ya había descartado a toda la gente que conozco, acá, en Buenos Aires y en la China), me enteré que era del equipo de fútbol, y que estaba más perdido que yo.

 

Ahí agarré el celular.

- Y sí, estaba dormido….      UY!  NOOO! Sí, se suspendió. No me digas que no te avisaron… pero esto no puede ser….  Blah blah blah…

 

Sorprendentemente calmo (y atribuyo esto a que no me habían hecho madrugar), enfilé nuevamente pa’ las casas. Todos los domingos, en una placita detrás de mi edificio, se junta una banda de extranjeros a jugar un fulbito. Y hacia allá enfilé, contento de que mi día de deporte no iba a quedar en nada. Quizá más sorprendente que la calma imperante, fue que logré terminar el partido sin lastimar ni hacer enojar a nadie, sin contar alguna que otra planchita sin intención que no fue demasiado objetada (los que me conocen en las canchas, saben de lo que hablo). Y así terminó todo, sin pena ni gloria.

 

Quizá muchos estén al tanto de mi poco balanceada carga de laburo. Hay algunas semanas de relax con un par de clases a las que hay que ir y algún que otro trabajito que entregar. Pero también están las otras, esas terribles que uno ruega que terminen. Y la que acaba de empezar entra en la segunda categoría, junto con varias que la seguirán. Dos grandes cosas atentan contra mi entera disposición al postgrado: rugby y los cursos de holandés. Para tener más tiempo, y no morir en el intento durante las semanas del demonio, había que hacer algo al respecto.

 

Así que elucubré un plan macabro, que no tardé en implementar. Era martes a la noche. El entrenamiento transcurría tranquilo. Como siempre, éramos pocos. El ejercicio era simple. Tackle, ruck, los compañeros pasan y limpian la pelota. En fin, parte del ABC.

 

De golpe todo se interrumpió. Se escuchó un ruido seco, nada agradable, pero no poco conocido. Crack! Pero esta vez no fue un crack tímido, como aquel allá lejos y hace tiempo, que mi rodilla aún recuerda. Esta vez fue un CRAAAAACK con todas las letras (y quizá me quedé corto con las AAAs). Y la rodilla dijo basta, se salió de lugar y me tiró al piso. Pero fue y volvió. De la cancha me fui caminando, y a casa llegué en la bici. Eso sí, bien despacito, porque “Piano piano, si va lontano”. Por como viene la cosa, voy a estar en el freezer por un tiempito. Ya tendré más información al respecto.

 

Qué grande este pibe! Todo lo que se propone lo logra, y con tan poca preparación…. Ahora sí que le voy a poder más dedicar tiempo al nuevo proyecto que, irónicamente, es en un hospital. Mañana pediré los turnos necesarios y probaré cómo funciona la logística de los hospitales. Esta vez, de ambos lados del mostrador.

 

 

 

PS. Traducción del título: Eso es todo, mis amigos.

domingo, enero 07, 2007

Para el Chiqui

En la entrada anterior aparecen fotos de todos. Bueno, casi. Porque el pobrecito del Chiqui (o Juan, su muy utilizado alias) se había quedado fuera de tan selecto grupo.
Y es que debido a sus arduas obligaciones de piletero, no tuvo tiempo para banalidades tales como ser retratado. No me quedó otra que furtivamente capturar este momento de intensa concentración, sin interrumpirlo durante la realización de sus tareas.


Estando de vacaciones, alejado de su sacahojas y su barrefondo, de vez en cuando es posible lograr una buena toma. La de más abajo data de hace varios meses (durante su visita a Europa el mayo pasado), y es el último documento pictórico del que se tiene registro, en el que aparece posando para la cámara.
Bueno... alguna excusa había que tener, no?

viernes, enero 05, 2007

Terminó el Idilio

Los días en Buenos Aires pasaron rapidísimo, casi sin darme cuenta.

Le tenía mucho miedo al golpe que podía significar volver a Holanda. Alejarme nuevamente de todo, pero esta vez con menos olor a aventura, porque acá ya nada es nuevo. Pensé que me iba a ser muy difícil empezar de nuevo y sin embargo, aunque las primeras horas del desembarco en estos pagos fueron duras, enseguida me recuperé.

Fue más rara la sensación cuando llegué a Buenos Aires, como si nunca me hubiera ido de ahí. Todo estaba en su lugar, y si bien todo había cambiado un poco, nada lo hizo lo suficiente como para serme ajeno. Es verdad que no pasó tanto tiempo y quizá los cambios, más que en Buenos Aires se hayan producido en mí.

Pero cambios o no, Buenos Aires se me brindó completa. No se resistió a que le sacara lo que quise, salvo por las horas que me mantuvo cautivo en un bar, esperando que bajara la inundación y que los autos dejaran de flotar (me acuerdo, me agarra la nostalgia tercermundista, y se me cae un lagrimón...).

Hubo de todo:

Mucha familia...




Juntadas con amigotes...


Nuevas amistades...

Baldosas gastadas...


Más familia, y por supuesto, mucho brindis....

martes, diciembre 12, 2006

La Familia Unita

"Milanesas!", contestó Mariana cuando su mamá, Lucía, le preguntó qué podía traerle desde España, cuando la viniera a visitar. Sabiendo que yo estaba en la misma, y viendo mis ojos de desesperación cuando me contó que iba a comer milanesas, me invitó a ser parte de la fiesta.

Pasamos una noche lindísima, súper familiar, entre milanesas, papas fritas, ensalada y un "totin", también argentino. Charlando un montón, y disfrutando la comida como locos. Y es que, desde que me vine para estos lados, no había comido milanesas (ni empanadas, ni asado, ni... pero ya me ocuparé de eso en un par de días). Y las milanesas de Lucía, mezcladas con un ambiente súper familiar, me llenaron de nostalgia.

Así empezó mi entrenamiento familiero. Y fue seguido de cerca por mi visita a más parientes holandeses, que todavía no conocía. Nunca ví tantos Gomes juntos.

Conocí a muchos tios segundos, sus hijos (o sea mis primos segundos), sus hijos (ahí ya me perdí...). Acordarme todos los nombres, ni hablar. Pero tampoco me fue tan mal que digamos.

Y no sólo conocí gente, sino también lugares muy significativos para mi historia: las casas donde nacieron mis abuelos, el bar de mi bisabuelo Wester, que todavía conserva su antiguo nombre; el lugar donde nació papá (aunque ya no exista la casa); la casa donde nació Jack, mi tío, y desde donde los cuatro partieron a hacerse la América. También me mostraron varias sucursales de la empresa familiar, iniciada allá lejos y hace tiempo como herrería (donde le ponían herraduras a los caballos), y devenida en exitosa cadena de concesionarios y centros de servicios para camiones y autos Mercedes Benz. Si se animan en holandés: www.gomes.nl . Porque como verán, en Holanda no sólo tengo canción (para recordar: http://javiergomes.blogspot.com/2006/03/la-la-la-la-la-gomes-gomes.html), sino que también me han dedicado un sitio web. Grosso, mono!

Mañana viajo para Buenos Aires.
Se vienen 15 días intensos, a pura familia y amigos. Espero sacarles todo el jugo posible, disfrutarlos a pleno. Dicen que el desafío está en volver a subir al avión en Ezeiza, y enfilar para estos lados nuevamente. La primera vez se va cualquiera. La segunda, veremos.

domingo, diciembre 03, 2006

La biblia y el calefón

Domingo de lluvia (de esos ideales para quedarse calentito en casa).

Me desperté con un mensaje en el celular. Ralf, el capitán del equipo de rugby (los Elephants), avisándome que se suspendió el partido de hoy. Tristemente, el motivo es que no tenemos suficiente gente, y es la segunda vez que sucede en la temporada. Despacito se va muriendo el club, justo ahora que conseguimos alguien que nos entrenara...

Pero el tiempo libre no me viene nada mal. Toneladas de ropa y de ollas esperaban desde hace tiempo que les preste la atención debida. Y en eso estoy, en un descanso entre la tanda de ropa de blanca y la de colores oscuros (la tercera carga del día), mientras las ollas brillan y se secan.

Los últimos fines de semana, momento en el que generalmente me hago un rato para ocuparme de mi casa, han sido bastante movidos. Los retoques finales a la presentación de un proyecto, fiestas con exceso de cerveza (y las obvias resacas que generan), paseos por Europa y encuentros familiares han salido favorecidos en la distribución de mi tiempo findesemanístico.

Con paciencia y con saliva... el elefante contará su vida (el dicho era diferente, no?)

El proyecto:
Finalmente terminó el proyecto en P&G para el que habíamos estado trabajando durante varias semanas. Dos grupos de compañeros del programa generamos alternativas logísticas para reducir costos en una planta de jabón en polvo. Todo en el marco de una competencia, muy pareja, que mi grupo tuvo el gusto de ganar.








The party:
La fiesta cervecera fue la noche después de presentar el proyecto en P&G. Los vagos del equipo habían organizado una especie de tercer tiempo con un par de otros clubes. El objetivo, tener un "cantus", que como se imaginarán, gira (como todo lo que hacen) en torno a la ingesta de cerveza en cantidades industriales, y a cantar unas cuantas canciones.

Tres mesas largas, en las que nos sentamos la mayoría, y una mesa en un extremo, en donde estaban los directores del evento. Amos y señores del lugar, decían qué se hacía, se cantaba y se tomaba. Regaderas llenas de cerveza, puestas sobre las mesas, hacían más fácil el replenishment de la bebida a los vasos. Muchas reglas a seguir y castigos por su incumplimiento (que seguramente no hará falta explicar de qué se trataban).

Resultado: Resaca padre al día siguiente, que no me permitió otra actividad más que mirar el partido de los pumas en posición horizontal.

Mi viajecito:
Mónica se enteró hace unas semans del recital que iba a hacer María Volonté en Zurich, y me comentó al respecto. María es una amiga mía desde hace un tiempo, y una cantante increíble de tango (entre otras tantas cosas) desde hace más (www.mariavolonte.com). Dado que a los dos nos gusta su música, y que ninguno conocía Zurich, nos pareció una buena idea subirnos al auto y hacernos una escapada.

Después de hacer los arreglos correspondientes (pidiendo días en el trabajo, reservando hotel, etc...), hacia allá partimos. El concierto era un martes a la noche, salimos de Holanda el domingo al mediodía.




Zurich es una ciudad increíble. Lindísima. Los adornos navideños por todos sus rincones la hacían todavía mejor. Caminamos un montón. Comimos fondue. Salchichas en puestos callejeros. Y cerramos el tour con el concierto. Qué sorpresa se llevó María cuando me vió entre el público! Incluso me dedicó la última canción: su "Candombe Bailador". Un placer a toda prueba.

El miércoles a las 5.30 de la mañana, salimos del hotel hacia el estacionamiento a buscar el auto. Tenía que estar sentado en la clase de SDP, en Eindhoven, a las 1.15pm. No llegamos. Pero los 180 km/h que pudimos levantar en Alemania hicieron que el retraso sólo fuera de 40 minutos.

La flía:
Ayer volví a encontrarme con Chantana, una de mis primas holandesas. Paseamos por Utrecht, subimos a la torre del campanario, charlamos mucho.


Y llegamos a este momento, en el que debería estar corriendo la pelota, pero sin embargo estoy acá, contando algunas cositas, y peleándome con el blogger, que no me deja subir las fotos que quisiera (para verlas todas, entren al link "Albumes de Google", en la barra de la izquierda)

El fin de semana que me queda no va a ser muy diferente, al menos en los planes. El sábado ya está reservado para una visita a otros parientes que todavía no conozco. El domingo, si mis compañeros y el tiempo lo permiten, sale partido.

Y el siguiente... el siguiente me tendrán dando vueltas por BAires. Agarrate Catalina!

miércoles, noviembre 22, 2006

Para Néstor, con cariño

Día de elecciones.

 

8.25 pm: salgo de casa a cumplir con mi derecho cívico (suena raro que no sea, además, un deber).

8.30pm: vuelvo a casa. Prueba superada.

 

Hace un par de semanas me llegó un papelito por correo, con membrete del estado, que leía:

 

J.M. Gomes

Lugar de votación: Hemelrijken 106, Mesa 4

Miércoles 22 de Noviembre de 2006, de 8.30 am a 9 pm.

 

Con mi precario holandés logré interpretar que se trataba de un aviso para ir a votar (más tarde corroboré mi intuición). Al dorso, una nota que decía algo así: “Si usted no puede ir a votar, puede habilitar a una persona a que lo haga por usted. Simplemente llene los datos de esa persona en el espacio provisto y firme más abajo”.

 

Me imaginé cómo se les caería la baba a nuestros honestos políticos con una cosa así. Por fin un sistema que permite afanarse los votos fácilmente: ya no más gastos innecesarios en zapatillas pre-electorales (si gano te doy la otra, que completa el par), no más necesidad de contratar micros, basta del célebre “el chori y la coca”. Sólo se necesita una impresora, algunos papelitos y una buena base de datos. Y listo! A perpetrarse en el poder in eternum. Linda idea, ¿no Néstor?

 

Hace unos días que andaba preocupado, sin saber qué hacer. ¿Voto o no? No tenía idea de nada. Y no es que haya habido una inundación de carteles y pintadas como las que estamos acostumbrados a ver por todos lados en BAires, mucho tiempo antes de que haya que votar. Es verdad que no consumo mucha tele holandesa (salvo las series que pasan en inglés), por lo que no podría asegurar cuántas hora de comerciales le dedican. Pero puedo afirmar que no pasa el 10% de lo que se ve en la tele allá.

 

Hoy me senté un rato con Ad, un compañero holandés del curso. Me explicó el tema de los partidos, en el nivel general que yo necesitaba, el mínimo para comenzar una búsqueda en Internet sin morir en el intento. Después de algo de research, me decidí.

 

A quién voté, es irrelevante. Pero no puedo dejar de contar lo que me sorprendí cuando entré al lugar de votación. Mirándolo desde lejos, no hay muchas diferencias… varias mesas con números impresos pegados a modo de cartel, un par de fulanos con listas en cada una. En fin, lo mismo que todos conocemos. Me acerqué tímidamente, tratando de mantener la comunicación acotada a un par de palabras. Con mi mejor cara de póquer, entregué mi papelito (ese que me llegó por correo). El pasaporte siempre en la mano.

 

- “Gomes, JM?”

- “Ja (léase iá)” - respondí.

 

Me tildaron en la lista, firmaron, me dieron otro papelito con un número, y me mandaron a la “stemmachine”, o máquina de votar, en donde estaba sentada otra señora. Hacia allí me dirigí, entregué el papel, la mina metió el número en un teclado, me paré delante de otro teclado, elegí, confirmé. Y listo el pollo. (Nota para Néstor y su tío Eduardo: Si están leyendo, antes de seguir siéntense, que lo que se viene no es apto para políticos cardíacos).

 

Salí del edificio con una sonrisa, mezcla de asombro y picardía argenta. Nadie, en ningún momento, miró mi pasaporte.

lunes, noviembre 20, 2006

Todo un profesional

Hola! ? Qué decís... tanto tiempo... Qué casualidad!!

Y... yo acá ando, laburando bastante... vos?

Che, tenemos que juntarnos, arreglemos para salir a tomar algo uno de estos días...

Buenísimo! Dale! Te paso mi tarjeta, llamame y arreglamos...


lunes, noviembre 06, 2006

Empezó la fresca

El verano definitivamente terminó. De golpe y sin avisar. Llegó el otoño con todo, y lo hizo para quedarse.
 
Los guantes y el gorrito de lana salieron del cajón en el que habían descansado algunos meses. Y los cortos y las ojotas, a la inversa, no van a ver la luz hasta dentro de un tiempo largo, salvo una corta excepción durante mi paso por Baires en diciembre.
 
De vacaciones en Buenos Aires... quién lo hubiera imaginado hace un tiempo? De todos los destinos del mundo, era el único que no cuadraba en la descripción de destino vacacional. Y ahora fue desplazada por esta aldea grande con delirios de ciudad a la que llamo casa. Hace ya rato que la rutina lo logró, y transformó a Eindhoven en el lugar donde vivo.
 
Cinco semanas para subirme al avión rumbo a Ezeiza. Siete semanas para el camino inverso. Y después? No lo sé, lo veremos sobre el pucho.